Las uñas de nuestros gatos

16 Mar, 2017

Las uñas de nuestros gatos

Nuestros felinos están dotados de 18 uñas retráctiles, 5 en cada mano y 4 en cada pie,  que han de mantener siempre “a punto”  para explorar el mundo y comunicarse con otros congéneres a través de las marcas visuales y olfativas (feromonas) que dejan con los arañazos. Además les sirven para cazar y defenderse (cuando viven en un entorno natural) para caminar, trepar, rascarse, jugar, estirar sus músculos e, incluso, liberar el estrés correctamente.

Es deseable que les reviséis las uñas periódicamente para comprobar que no crezcan demasiado, como les ocurre, sobre todo, a los gatos mayores. Se aconseja cortar las uñas cada 2 semanas y conviene acostumbrarles desde pequeños. Si queréis más información, no dudéis en pasar por la Clínica para que os enseñemos a hacerlo.

Al tener esa necesidad innata de rascar, debemos proporcionándoles un rascador adecuado desde un punto de vista felino, para evitar desesperar y que nos arruinen el mobiliario.

El rascador ideal debe tener algunas características generales (tamaño, estabilidad y localización) y otras que dependen de la preferencia de cada gato (orientación y material). De nuevo, como ya sabemos, cada gato es diferente y lo mejor es ofrecer varias opciones para que sea él el que elige.

  • Tamaño: Debe ser suficientemente alto para que se pueda estirar completamente
  • Estabilidad: Estar perfectamente sujeto y que no se tambalee mientras el gato lo utiliza
  • Localización: Situarlo cerca de las zonas de descanso y/o cerca de donde el gato ya ha arañado y siempre en lugares visibles o prominentes (los más habituales son el salón y la habitación de la persona con la que tenga más relación)
  • Orientación: Es más frecuente que les guste una superficie vertical, pero probad también apoyándola en al suelo (horizontal o inclinada)
  • Material: Cartón, cuerda, moqueta, madera…

Se le debe animar a utilizarlo mediante el juego usando, por ejemplo, una cañita o plumero para que sus uñas se enganchen en él, También podemos impregnarlo con catnip (hierba gatera) o feromonas felinas (para más información haz click Feli scratch®).

Nunca se le debe forzar a usar el rascador, le pueden coger aversión.

En ocasiones algunos propietarios se planteaban “quitarles” las uñas a su gato (desungulación u oniquectomía) por miedo a que arañasen a alguien de la familia o a que estropeasen los muebles de casa. Esta es una cirugía muy dolorosa tanto durante el procedimiento como después del mismo. Muchos gatos quedaban con secuelas (dolor crónico, cojeras…) y al quedarse sin sus “herramientas” más preciadas, aumentaba su ansiedad, pudiendo aparecer problemas de comportamiento. En definitiva, era una barbaridad, además de ser, hoy en día, ilegal.

Para conocer más datos sobre este posicionamiento, haz click aquí 

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